Hoy he actuado en un teatro profesional

Hoy he actuado en un teatro profesional. No era la primera vez que me subía a un escenario y actuaba, pero si era la primera vez que lo hacía en un teatro profesional.
La emoción del momento se mezcla con los nervios. Un montón de pensamientos me vienen a la cabeza: cómo se me ocurre meterme en algo así, espero que no se me olvide el texto, ¿me dará tiempo a hacer los cambios de vestuario?, ¿le gustará a la gente?, ¿se reirán?, espero que me salga bien la canción…
Respiro hondo, me intento relajar y me digo: es por una buena causa, vamos a construir un pozo, es por una buena causa, vamos a construir un pozo, piensa en el pozo, piensa en el pozo… Consigo relajarme un poco.
El director viene a darnos la noticia: chicos está casi lleno!. Otra vez los nervios a flor de piel. Se hace el silencio en la sala y empieza a sonar la locución. Ya no hay vuelta a tras, hay que salir a escena y como dice la obra… sacar todo lo que llevamos dentro.
Las luces de los focos nos ciegan, cosa que se agradece porque así no ves al público y entonces la magia del teatro hace su efecto, ya no soy yo, soy mi personaje y estoy en el salón de la casa de un amigo. Los nervios se desvanecen y dejan paso a la ilusión. Y de ahí en adelante a disfrutar, y vamos si disfrutamos. Un grupo de amigos subidos a las tablas dándolo todo por que la obra sea un éxito, el trabajo de estos meses, la búsqueda de los trajes, el aprendizaje del guión, les enseñanzas del director, los momentos del estudio de grabación… es, y cito de nuevo el texto de la obra, nuestro momento.
Los aplausos del público te sacan de la obra y te devuelven de nuevo a la vida real, la felicidad del momento y la vergüenza de esos aplausos se entre mezclan. Bajas del escenario y te abrazas con todo el equipo. Chicos ha salido bien!!
Hoy he actuado en un teatro profesional. Y lo más curioso de todo, es que según volvía a casa lo que más me llenaba no era la sensación de haber actuado en un teatro comercial, sino que me marchaba súper feliz por saber que estábamos más cerca de nuestro pozo, vamos a poder ayudar a 550 personas que no han tenido mi suerte, eso si que es una pasada.
Así que feliz, con ilusión y nervios; esperando que llegue el domingo que viene, porque seguro que antes de que se abra el telón pensaré: cómo se me ocurre meterme en algo así, espero que no se me olvide el texto…

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