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Segundo día del Quevedo

Bueno pues ya son dos las actuaciones que hemos hecho en el teatro Quevedo y para nuestra perplejidad absoluta… otra vez lleno. Aplausos, risas y más risas. Y nosotros… flipando, posiblemente hay palabras más cultas e ilustres que describan esta sensación, pero la que primero me viene a la cabeza es esta, la de estar completamente flipados.

Atrás quedaron nuestros miedos, que no nuestros nervios, cada vez que nos subimos al escenario. Y vivimos con intensidad todos los momentos en las tablas, porque para nosotros es un regalo; es un regalo que tengamos público, es un regalo vuestros aplausos, pero sobretodo vuestras risas. Ni os imagináis lo que sentimos cuando conseguimos sacar una risa a un espectador, es una sensación maravillosa la de saber, y cito el guión, “que por un momento, por un momento…” hacemos sonreir a una persona del público.

Y además entras en atrápalo y te encuentras con este regalo, que son las opiniones de la gente… también hay alguna mala, pero esa no la ponemos… que somos majos pero no tontos. Y te quedas satisfecho, porque, en lo que coincide la mayoría es en que se han divertido. Ellos se han divertido, nosotros nos hemos divertido y además construimos un pozo para África, que más se puede pedir a un domingo por la tarde.

Pero no te quedes con dudas, vente el próximo domingo, que es nuestra última actuación, y luego nos cuentas que te parece:

 

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